Felipe Aguirre

Conductor

Director de orquesta y pianista colombiano, fue graduado con honores en el Conservatorio de Viena. Su actividad musical lo ha llevado a actuar en los escenarios más importantes de Europa y América.

Conductor and pianist. Felipe Aguirre graduated with honors from the Vienna Conservatory in 2001. His musical activity as a conductor and pianist has taken him to perform in the most important concert halls of Europe and America.

Sobre la Séptima Sinfonía de Beethoven

A través de sus sinfonías Beethoven expresa diferentes aspectos del ser humano que están en relación con su parte más noble y elevada, resaltando así su naturaleza «divina». En la 3ª (la Heroica), por ejemplo, se plantea la narración épica de un ser humano que vence a la adversidad y «muere» como hombre para alzarse como héroe; a su vez, la 5ª entona el inevitable enfrentamiento con nuestro propio destino, donde al final las armonías y fanfarrias nos conducen hacia la vivencia de una «victoria sobre nosotros mismos»; mientras tanto, la 9ª nos habla del drama mismo del genero humano, descrito desde los primeros acordes, que culmina con el himno a la alegría y fraternidad universal más hermoso que jamás se haya escrito. Asimismo la 7ª sinfonía también encarna otra fuerza titánica que, como siempre en Beethoven, está presente en su propia vida y se convierte en una herramienta indispensable para poder vivir en un mundo lleno de adversidades: el entusiasmo.

En relación con esta obra, se cuenta que el compositor afirmaba ser «el Baco encarnado que destila para la humanidad el divino néctar, alejándola del dolor y embriagándola de puro entusiasmo». No hay frase que mejor describa el espíritu que predomina desde los primeros sonidos, pues a través de sus acordes impetuosos, sus ritmos frenéticos y sus danzas dionisiacas la música nos transporta… nos eleva…

 Cortejo dionisíaco, representación del entusiasmo producido por la música y la danza.

Cortejo dionisíaco, representación del entusiasmo producido por la música y la danza.

El entusiasmo del que habla Beethoven es una misteriosa unión de alegría, júbilo, libertad, gratitud y plenitud, un sentimiento o «estado del alma» tan completo que filósofos y sabios de la Antigüedad describían como un «reflejo de lo divino» en el ser humano, pues, como podemos ver en su raíz etimológica, entusiasmo proviene del griego enthousiasmos -entheos (en-Theos= «Dios en ti» o «inflamado por lo Divino»). Por otro lado, Dionisos, el mismo Baco con el que se identifica el compositor, es uno de los Dioses más importantes del panteón griego, equivalente al osiris egipcio, regente de las iniciaciones e inspirador del furor (arrobamiento) místico-iniciático tan común en las ceremonias sagradas de la antigua Grecia. Al respecto sabemos que Beethoven –a través de la lectura filosófica y mitológica que cultivó desde su juventud- conocía el efecto entusiástico-extático que producían las danzas en honor a Dionisos en los asistente a los rituales de su culto, donde el ritmo constante y desbordante de júbilo, sumado al movimiento coreográfico y los cantos desinhibidos del aulos –especie de oboes de la Grecia antigua- provocaban estados muy elevados de conciencia, indispensables para la correcta vivencia ceremonial. Podríamos suponer, entonces, que el genio alemán introduce conscientemente una vez más en su música un alto contenido simbólico-mitológico con el fin de sacar nuestra mente, nuestras emociones y, en suma, nuestra alma de su cauce cotidiano e intrascendente para fundirnos por un pequeño instante eterno con ese espíritu divino que él mismo sentía arder en su interior y era su motor de vida. ¿Cuántas veces no nos hemos sentido entusiasmados por algo grande o pequeño? ¿Cuántas veces no nos hemos sentido arrobados por un sentimiento superior a nosotros que nos anima a cumplir nuestras metas pese a la adversidad?... quizás sea ese el mismo sentimiento que Beethoven pudo expresar con música, aquel divino néctar que el destila para nosotros alejándonos del dolor… El entusiasmo es el motor que impulsa al hombre a superarse y le permite renovar su vinculo con Dios; tal vez por ello encontremos en esta sinfonía una clave para descubrir en nosotros una actitud ante la vida; no en vano escribió Beethoven a su querida Bettina Brentano refiriéndose al poder transformador del arte de los sonidos: «Aquel que conoce el secreto de mi música será liberado de la miseria que aqueja al resto del mundo».